Nuestra Doctrina

Origen de la Palabra Maranata

La palabra Maranatha fue usada por Paulo en el texto de 1 Corintios 16:22. Es una transliteración del arameo “mâran’athâ”, que significa “El Señor Viene”. Este es el gran mensaje de la Iglesia de Cristo, “El Rey Viene”, “Jesús volverá”.

La palabra Maranata no es sólo un nombre, sino un patrimonio espiritual. Es la palabra que identifica un llamado, una convocación del Espíritu Santo para el momento actual, un tiempo especial de la historia y la vida de la Iglesia, que es el Arrebatamiento, el Regreso del Señor Jesús.

La Iglesia como Cuerpo de Cristo

Jesús Cristo es cabeza (Efesios 5:23) y la iglesia Su cuerpo. Esa doctrina ha sido una realidad entre nosotros, no sólo como creencia, si no también como vivencia, con experiencias únicas en el día a día, de un solo gobierno y una sola doctrina.

Uno de los motivos de que el Señor haya bautizado con el Espíritu Santo a sus siervos (jóvenes, adultos, ancianos) fue para permitir que Él mismo gobierne a Su iglesia. Según el profeta Joel, como consecuencia de este bautismo, sus siervos recibirían visiones, sueños y profecías (Joel 2:28), esto es, todos esos dones que permiten al Señor revelar Su voluntad a sus siervos.

En el tiempo de los apóstoles, observamos que los dones eran usados, sobretodo para revelar la voluntad de Dios sobre Su Obra. Tenemos ejemplos de eso en los dones espirituales por medio de los cuales el Señor reveló a Cornelio que debería llamar a Pedro a su casa (Hechos 10:3-6), orientó a Felipe a predicar al eunuco etíope (Hechos 8:26-29), orientó a Ananías a visitar a Pablo y orar por él (Hechos 9:10-16), reveló a Pedro a no titubear, sino a predicar el evangelio a los gentiles en la casa del centurión (Hechos 10:9-16 y 19:20), reveló a Pablo que no debería predicar el evangelio en Asia ni en Bitinia, sino en Macedonia (Hechos 16:6-10), reveló a la Iglesia cuáles estatutos en el Antiguo Testamento deberían ser cumplidos por los gentiles que se convertían (Hechos 15:28-29), Pablo fue orientado a subir a Jerusalén para someter su enseñanza a los apóstoles (Gálatas 2:1-2), el Señor reveló que había elegido a Timoteo para el ministerio de la Palabra (II Timotelo 4:14). Los ejemplos son innumerables.

La iglesia de nuestros días tiene experiencias semejantes. La iglesia ha entendido que el Señor Jesús debe convertirse en la práctica (y no sólo en la teoría) en Cabeza de la Iglesia. Por medio de Su Palabra escrita, tenemos la doctrina y las orientaciones necesarias para la edificación de la Iglesia.

Nuestro Mensaje

Nuestro primer objetivo es divulgar la Obra que el Espíritu Santo está llamando a realizar en este último momento, revelando que el Señor Jesús está vivo, manifestando la presencia real de Cristo en medio de la Iglesia y preparando a la Novia (la Iglesia Fiel) para el arrebatamiento.

Vivimos en el momento profético que antecede al regreso del Señor Jesús en gloria para arrebatar a Su Iglesia. No sabemos el día, ni la hora, pero tenemos la obligación de discernir las señales de los tiempos. Fue para que pudiésemos entender el momento profético en que vivimos, que el Señor Jesús hizo y habló de tantas señales en su sermón profético y en el libro de Apocalipsis.

Entendemos que, como Novia de Jesús, la Iglesia está atenta al momento del regreso del Señor, con lámparas llenas de aceite, o sea, llena del Espíritu Santo, pues, además de haber sido bautizados con el Espíritu, los siervos fieles del Señor se llenan continuamente del Espíritu (Efesios 5:18-21).

En este momento profético, la Iglesia debe estar predicando el Evangelio de Jesús con poder y la Palabra debe ser acompañada de señales que la confirmen. Ésta es la razón por la cual la Iglesia debe buscar el bautismo con el Espíritu Santo (Hechos 1:8) y los dones espirituales). ¡Las manifestaciones de los dones espirituales son usadas por el Señor para demostrar al mundo que Jesús está Vivo!

Además de proclamar que el Señor Jesús está vivo, la Iglesia tiene la gran responsabilidad de anunciar que Él en breve Volverá!

¡Ora, Ven Señor Jesús!